la orilla estaba gris, el cielo estaba gris y el agua estaba gris, produciendo en mi esa sensacion metalica propia del mar en invierno que refleja y oscurece las nubes. soplaba un viento ligero que me alborotaba el cabello. estabamos alli porque habiamos sido invitados a una celebracion de la que nunca supe el motivo, por un hombre de pelo cano y ya con cierta edad que no habia perdido atractivo; vivia con sus dos hijas: una niña y una muchacha. mientras el y la menor jugaban en el agua, la otra estaba reunida con unas amigas al final de un muelle de madera que corria pegado a las rocas que delimitaban la playa por el este en el que no habia embarcacion alguna amarrada. tambien pude, a la entrada del mismo, una criatura enorme, un pulpo desmesurado del que solo sobresalia la cabeza por encima de las olas, eran como tres o cuatro metros de carne fofa con unos ojos del tamaño de una pelota de futbol. cuando sali del mar lanzo sus tentaculos hacia mi desde la tranquilidad de su esquina, ni siquiera me miraba. me apresure a llegar a tierra y quede tumbado sobre la arena negra escuchando las campanillas que colgaban a todo lo largo del borde entre un medio y otro.
quise ir al muelle a conocer a la chica; pase cerca del increible bicho pero no me presto atencion, camine, sonido a sonido, por la madera sobre el oceano y llegue a donde estaban. ella era preciosa, con el pelo muy negro, los ojos muy verdes y los labios muy rojos, aunque no se habia maquillado. charlaba con otras muchachas en medio de la agitacion sonora del mar. me recibio con una mirada que nublo todo lo demas, sin una palabra, como toca en los sueños. me sente y lie un cigarrito, no me interesaba su conversacion. hizo un gesto de llamada que parecia dirigido al pulpo y este se transformo en una mujer que vino a unirse a nosotros, me dedico toda su antipatia al segundo de verme. tenia la piel muy clara, con granitos rojos en el rostro, era una figura grande y desgarbada que solo se apaciguo cuando la niña hermosa se lo indico. al momento aparecieron en bicicletas de paseo, de esas de colores chillones y timbre y cestita en el manillar tres chicas mas. la primera de ellas era aquella pelirroja pecosa que hace unos dias vi en jaen, me impacto , de nuevo, su aspecto reptiliano y la maldad que destilaban sus rasgos, no obstante, era pasmosamente bella. habia llegedo el momento de ir a la casa a comenzar la fiesta.
el edificio era extraño, no podria decir que hubiera un cuerpo principal sino mas bien un conjunto de pasillos, habitaciones y patios que se distribuian por el terreno, bastante espacioso por cierto. entre dos modulos se habia dispuesto una gran mesa llena de manjares y comensales borrachos y alegres que cantaban y vociferaban; habia perdido de vista a las niñas asi que me dedique a curiosear. todo estaba bien ordenado y decorado con buen gusto. yo buscaba, por las fotos de las paredes, algun indicio del hermano muerto de la hija del anfitrion, peor no encontre ni una pista. me dirigi a los patios traseros, abandonados, donde no habia presencia humana. la mayoria estaban derruidos y quedaba en pie solo la estructura; en uno de ellos, el mas interesante, crecia en suelo la hierba y algunos arbolillos que asomaban por los rotos del techo. se percibia una habitacion, mas bien lo quedaba de ella, rectangular de unos cuatro por tres metros en la habian colocado de izquierda a derecha una vieja bañera grande y enmohecida con agua limpia en la que vivian un par de peces de buen tamaño de una especie que no he visto en mi vida, detras, un tronco fino de arbol, casi en el centro de la escena, tal vez un poco a la derecha, colgaba de una viga en primer plano un cadaver fresco, un hombre con la cabeza rapada y una camisa abierta que en otro momento fue blanca, en el pecho le habian grabado a cuchillo un simbolo y una frase: " aqui no nos gustan los okupas" y, de fondo, casi al limite de la habitacion, una forma que no reconoci y que me resulta imposible recordar. el quieto espectaculo era de una tranquila y macabra hermosura, piaban los pajarillos entre el sol que a ratos se colaba por las nubes rociando el suelo que holia a tierra y hierba humedas, la imagen estaba animada visualmente por el balanceo del cuerpo y los colores, que nadaban ajenos a lo demas, en aquel envejecido contenedor. parecia una instalacion artistica, de las pocas que realmente le dicen algo al espiritu.
¿ donde se habia metido la hija del anfitrion ?