vantadl |
|||
|
vagabundeaba por barrio laberinto ( así se llama por ser casi imposoble encontrar dos veces el mismo lugar. este nombre está tomado de un libro de m. ende titulado "el espejo en el espejo" , el verdadero, si es que existe, lo desconozco ) no sabría precisar la hora, un sol grande e impío, propio de los veranos del sur, calentaba el aire y simplificaba la viosión hasta convertirla en sombras, escasas y cortas, y luz para el resto del paisaje, del que podía deducir las formas por las inclinaciones y la orientación de las zonas oscuras. llegué a un sobrio muro encalado, sin puerta ni ventanas, pero con una hendidura de tamaño suficiente para permitir mi paso, así que me arrastré al interior, recibí la penumbra y el , a veces grato, olor de la fresca humedad, como de tierra revuelta, que respiran algunas casas abandonadas ( por entonces y ahora, de vez en cuando, me gusta buscar edificios deshabitados ). esperé a que mis ojos se sintieran cómodos y pude ver la estancia, parecía un gran salón sin mobiliario, con derrumbes del piso superior y escombros diseminados; en la misma pared, frente a mi, había dos aberturas separadas entre si una decena de metros. la de la izquierda comenzaba en unas escaleras por las que descendía algo de claridad, la de la derecha eran los restos de una gran puerta de dos hojas con las jambas y el dintel ( caído ) de buena madera, montones de tierra y piedras bloqueaban parcialmente el acceso, detrás, la negrura de una caverna. anduve por ella no sé por cuanto tiempo ni espacio, palpando una de las paredes para guiarme, hasta que,gradualmente, fue apareciendo la visión perdida. distinguí a cierta distancia una entrada de luz precedida por lo que se me antojó como el verdadero pórtico, flanqueado por dos columnas de fuste cilíndrico entre las que ascendían dos escalones que marcaban un pequeño desnivel y el pasillo que seguía para bifurcarse un poco más alante. me detuve un momento en esta "entrada" y advertí que toda la simple estructura estaba alicatada con el mismo curioso azulejo: un rectángulo aúreo colocado en vertical con un rombo cristalino inscrito, este cristal, mirado con detenimiento, revelaba en su interior todos los colores que el ojo y el cerebro humanos pueden percibir distribuidos en formas geométricas regulares inscritas a su vez unas en otras. entonces escuché un maullido y volví la cabeza, un gato blanco y marrón como tantos paseaba por allí y a un gesto sinuoso de su anatomía sentí una invitación al lugar. lo seguí por el pasadizo. los azulejos variaban de tamaño según el sitio de su colocación, grandes para el suelo y el techo y pequeños para los rodapies, pero siempre manteniendo la misma proporción y cubriendo todas las superficies. giramos a la izquierda, donde la escena estaba más iluminada y al poco no pude continuar el camino, habíamos llegado a un balcón sin baranda que se abría a una sala inmensa con el suelo situado a muchos metros por debajo de mi y casi enteramente constituido por dos amplias piscinas construida una ligeramente más alta que la otra. cuatro paredes se elevaban a hasta una altura indeterminada, sin techo, para dejar entrar el cielo. la distancia hacía de la decoración un mosaico brillante y coloreado parecido a la piel de un lagarto. me sentía excitado y confuso explorando aquella arquitectura, con una sensación constante de diafragma tenso, de animal que sabe que algo está por ocurrir y no quiere ser visto. levanté la mirada y pude ver como los rayos del sol se estrellaban por primera vez en ese día contra los cristales del límite superior de uno de los muros comunicando la luz de unos a otros y descomponiéndola en el proceso creando una suerte de iridiscencia gigantesca que recorrió, desde una esquina, todo lo que allí había construido destruyendo la sensación de espacio y tiempo, yo flotaba en un aire de colores que podía percibir con los ojos cerrados. la luz fue componiéndose nuevamente hasta aparecer un blanco inmirable. desperté
Fecha: 29/12/2005 17:11.
Fecha: 26/06/2006 12:52. |
|||
|
|
Archivos |
||